¿CÓMO ERA VIAJAR?
¿CÓMO ERA VIAJAR?
A principios del siglo XX las diferencias entre las clases sociales eran muy grandes. Literalmente, los ricos eran extremadamente ricos y los pobres muy pobres. La relación entre ambos estratos sociales era nula en la vida diaria…salvo en el Titanic, en donde ricos y pobres compartían el mismo espacio, un trasatlántico. El billete más barato de primera clase costaba el equivalente a unos 12.000 euros de hoy. Por los camarotes más lujosos los pasajeros de primera podían llegar a pagar el equivalente a unos 40.000 euros en un viaje que venía a durar solamente cinco días. <size=1.2em>Aparte de los lujosos camarotes, en primera clase había un total de 14 grandes estancias. Salones para damas y de fumadores para los caballeros, el enorme comedor, el Café Veranda, vestíbulos, grandes escaleras, la piscina, los baños turcos, la cancha de squash, el gimnasio, etc. También se jugaba mucho al póker. A bordo siempre había tahúres, jugadores profesionales que intentaban desplumar a los caballeros. Otra de las grandes atracciones que el Titanic ofrecía era el Restaurant a la Carte. Se trataba de un lujosísimo restaurante regentado por el señor Luigi Gatti, un conocido chef que ofrecía exquisitos platos a precios astronómicos. Para los más jóvenes y también para los pasajeros solteros, lagran diversión a bordo del Titanic y de todos los trasatlánticos, era el flirteo. De noche los pasillos de los camarotes de prime ra era recorridos por sigilosas sombras que se pasaban de unos aotros camarotes en busca de placer y diversión. Una buena propina a los camareros y serenos aseguraba su silencio. Segunda y Tercera clase era donde viajaban los pasajeros máspobres, los emigrantes. Las familias de los emigrantes eran muy numerosas. Vivían en camarotes muy modestos para 4, 6 o incluso 8 literas con un sencillo lavabo para poder asearse sin necesidad de salir a los aseos comunes. Seguramente todo un lujo del que no disponían en las casas que dejaban atrás. Los camarotes de tercera en el Titanic eran iguales que los camarotes de segunda clase en otros barcos más pequeños. El precio de un billete de esta categoría iría entre los 300 y los 700 euros de hoy. Para una familia de varios miembros el comprarestos billetes, cuyo valor total equivalía al salario de uno o más años del padre de familia, suponía un tremendo sacrificio. Debían pasar años ahorrando, teniendo incluso que vender sus escasas pertenencias o sus modestas viviendas. Emigrar era una incierta y a veces dolorosa experiencia. Antes de embarcar, la mayoría de las familias emigrantes se solían fotografiar con sus padres y abuelos ya que sabían que quizá nunca más volverían a verse. En tercera clase las dependencias estaban equipadas con unos enormes comedores comunes con extensas mesas en las que se compartía la comida servida abordo. La hora de los almuerzos era el mejor momento para los pasajeros. Una oportunidad no sólo para conocerse sino para degustar también platos que nunca antes habían degustado. Muchos campesinos comían por primera vez pescado y, al contrario, muchos pescadores comían por primera vez carne. Había también a bordo del Titanic un espartano salón común que tenía una cantina y un espacio para fumadores.
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